Preocupa a la UE la ola de violencia ante las elecciones de Colombia
En Colombia se despliega estos días la misión de 150 observadores electorales de la Unión Europea, de cara a las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo. El equipo europeo velará por que la campaña pueda hacerse en las mejores condiciones, en medio de una ola de violencia por parte de grupos armados que tratan de influir en el proceso electoral.
Por: Raquel Villaécija
En las últimas semanas, los grupos armados colombianos han desatado una campaña de terror con ataques, en los que han muerto una veintena de personas, entre ellas civiles, líderes locales o periodistas, según denuncia la Misión de Observadores electorales de la Unión Europea en Colombia. Esta extorsión es una forma de ejercer el control territorial de cara a las elecciones, sobre todo en las zonas rurales y poco pobladas del país, como explica José Antonio Gabriel, jefe adjunto de la misión.
“Por desgracia, la violencia está presente en las elecciones colombianas desde hace décadas. No es un fenómeno de este proceso, ni del anterior. En este sentido, es indudable que tiene un impacto porque en algunas zonas del país hay una multiplicidad de grupos armados de distinto origen, de distinta genealogía y que básicamente están centrados en la explotación de tráficos ilegales, la droga, la extorsión, la minería ilegal del oro y ejercen control territorial en las zonas rurales y eso impacta en las elecciones”, denuncia Gabriel.
No solo tratan de influir en la libertad de voto de la población, sino que se impide a los candidatos hacer campaña libremente en las zonas más aisladas. “Todos los ámbitos del espectro político, de izquierda y derecha, han denunciado que en algunos lugares no han tenido acceso a las comunidades para hacer campaña,” explica el jefe adjunto de la Misión de Observación de la UE.
La violencia impacta en todos los ámbitos, sobre todo en las zonas donde están presentes estos grupos, que ahora utilizan drones comerciales cargados de explosivos y operados a control remoto. “Es un problema que desborda el ámbito electoral y que está basado, evidentemente, en unas economías ilegales enormes y la permanencia de grupos armados que han transformado su sentido, ahora sólo se dedican a los tráficos ilícitos”, afirma Gabriel.
El presidente, Gustavo Petro, intentó sin éxito negociar con los guerrilleros disidentes de las FARC, que han fortalecido sus filas en los últimos años. Iván Cepeda, su discípulo, parte favorito en las encuestas.
