Ante las perturbaciones en el estrecho de Ormuz provocadas por las tensiones entre Irán y Estados Unidos, los Emiratos Árabes Unidos quieren reducir su dependencia de esta ruta marítima estratégica. Para lograrlo, Dubái tiene previsto construir un nuevo gran puerto en la costa este del país.
Un proyecto que va mucho más allá de una simple obra portuaria y que ilustra la profunda transformación de las rutas del comercio mundial
Por: Stéphane Geneste
Para comprender el proyecto, hay que fijarse primero en el mapa de la región. Los Emiratos Árabes Unidos cuentan con dos costas. La primera, al oeste, da al golfo Pérsico. Allí se encuentra el puerto de Jebel Ali, en Dubái, el mayor puerto de contenedores de Oriente Medio y uno de los más importantes del mundo. La segunda costa se encuentra al este del país. Entre ambas se sitúa el estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y, a su vez, con el océano Índico.
Es precisamente ahí donde radica toda la dificultad. Todos los buques que salen del puerto de Jebel Ali se ven obligados a atravesar el estrecho de Ormuz para llegar a sus destinos. Cuando esta ruta se ve interrumpida, toda la logística de los Emiratos se ve debilitada. Desde el inicio de la guerra entre Teherán y Washington, el tráfico marítimo en la zona se ha visto gravemente afectado. Cuando Irán bloqueó el estrecho en las últimas semanas, la actividad del puerto de Jebel Ali se redujo entre un 90 % y un 95 %, lo que paralizó prácticamente uno de los principales motores económicos de Dubái.
Un nuevo puerto para eludir el estrecho de Ormuz
Para evitar que se repita una situación así, DP World, el gigante portuario propiedad del Gobierno de Dubái y tercer operador portuario del mundo, quiere construir un nuevo puerto en la costa oriental de los Emiratos. El emplazamiento se ubicaría en Fujaira, con acceso directo al golfo de Omán. De este modo, los buques podrían llegar a los Emiratos sin tener que atravesar el estrecho de Ormuz. El objetivo es claro: crear una segunda puerta de entrada al país, independiente de las tensiones geopolíticas que sacuden regularmente el golfo Pérsico. El proyecto supone una inversión considerable, teniendo en cuenta que Jebel Ali se encuentra a solo unos cientos de kilómetros. Sin embargo, esta estrategia responde a una nueva lógica económica: hoy en día, las empresas buscan menos reducir sus costes que limitar sus riesgos.
Los grandes grupos aceptan ahora invertir más para disponer de rutas alternativas, infraestructuras de emergencia y soluciones que les permitan continuar con sus actividades en caso de crisis. Esta estrategia tiene un coste, pero la interrupción de los intercambios sale mucho más cara. Según Moody’s, los beneficios anuales de DP World podrían pasar de 6.600 millones de dólares a unos 5.900 millones como consecuencia de las perturbaciones regionales observadas en los últimos meses.
Una nueva forma de concebir el comercio mundial
Más allá del caso de los Emiratos Árabes Unidos, este proyecto ilustra una evolución mucho más profunda del comercio internacional. Durante varias décadas, la globalización ha llevado a las empresas a dar prioridad a las rutas más rápidas y menos costosas. Ahora, la prioridad es otra: hay que garantizar la seguridad de las cadenas de suministro. Las empresas buscan reducir el riesgo de sus actividades disminuyendo su dependencia de los puntos de paso más vulnerables. El estrecho de Ormuz es el ejemplo perfecto. Se pensaba que la globalización había hecho desaparecer las limitaciones geográficas. Sin embargo, unas pocas decenas de kilómetros de mar siguen siendo suficientes hoy en día para ralentizar, o incluso bloquear, una parte del comercio mundial.
Esta evolución demuestra que el poder económico ya no se basa únicamente en las armas o la diplomacia. También depende de la capacidad de los Estados para garantizar la seguridad de sus rutas comerciales, sus infraestructuras logísticas y sus cadenas de suministro. El futuro puerto de los Emiratos Árabes Unidos no es, por tanto, solo una nueva terminal marítima. Simboliza una nueva forma de concebir el comercio mundial, en la que la resiliencia ha cobrado casi tanta importancia como el rendimiento económico.
