EE. UU. e Irán ponen fin de facto a su frágil tregua con una nueva serie de ataques, dejando en el pasado el acuerdo preliminar para poner fin a la guerra en Oriente Medio
Teherán quiere mantener su control sobre el estrecho de Ormuz, pero un experto advierte a RFI que podría ser un arma de doble filo, al afectar a los aliados de la república islámica, como China, que podrían retirar parte de su apoyo
Por: Delia Arrunategui
Donald Trump dio por terminado el alto al fuego con Irán y calificó de inútil continuar las negociaciones con este país. Acusó a las autoridades iraníes de mentir y tergiversar de manera constante lo pactado durante la tregua. También amenazó con lanzar nuevos bombardeos en Irán.
Ross Harrison, investigador principal del Instituto de Medio Oriente en Washington, D.C., y autor de Descifrando la Política Exterior de Irán, explica las razones de esta nueva escalada: «El memorándum de entendimiento está escrito con cierta ambigüedad, que da un margen a la interpretación o incluso a la malinterpretación. Observamos que los iraníes entienden este memorándum como una consagración del control que tiene Irán sobre la navegación en el estrecho de Hormuz».
«Sin embargo, lo que ha estado ocurriendo ahora, con apoyo de Estados Unidos, es que los barcos transitan pegados a la costa omaní y no a la iraní. Las autoridades iraníes interpretan esto como una señal de que han perdido el control o la capacidad de influencia sobre el estrecho. Por eso intentan redirigir el tráfico marítimo hacia el lado iraní. Esta es la razón por la que se rompe el cese el fuego. Los iraníes consideran que el control sobre el estrecho es su gran activo estratégico y que si lo pierden, especialmente en un momento en que han sido debilitados convencionalmente en el plano militar, entrarían en cualquier negociación habiendo perdido su capacidad de disuasión y estarían en una posición de debilidad», continúa.
El especialista advierte que si Irán decide bloquear nuevamente el estrecho de Hormuz o imponer peajes para su tránsito, la medida podría convertirse en un arma de doble filo: «Hay muchas formas de analizar los beneficios financieros del estrecho. Si Irán impusiera algún tipo de sistema de peajes o tarifas por el tránsito, hipotéticamente, generaría ingresos, pero con un costo. Otros actores comenzarán a buscar alternativas».
Si los iraníes intentaran excederse imponiendo tarifas o tratando de ejercer un control absoluto sobre el estrecho, pondrían en riesgo el respaldo financiero y político que mantienen de su socio China.
Harrison explica cuáles serían las alternativas y el precio que deberá pagar Teherán: «No hablo de otras rutas marítimas. Más bien, pienso que recurrirán a oleoductos, ya que el estrecho de Ormuz se volvería tan riesgoso que otros países podrían implementar estas soluciones, reduciendo así el poder de negociación de Irán. Este sería un costo geopolítico importante. Pero hay otro factor. China y los demás actores, que dependen del crudo iraní, siendo China el más importante, si los iraníes intentaran excederse imponiendo tarifas o tratando de ejercer un control absoluto sobre el estrecho, pondrían en riesgo el respaldo financiero y político que mantienen de su socio China. Por lo tanto, existe un costo si deciden tomar esa medida».
Como consecuencia de las nuevas hostilidades y de las declaraciones del presidente Trump, el precio del petróleo Brent ya aumentó un 6%.
