Oriente Medio
¿Obtendrá Trump ayuda de la OTAN y China para proteger el estrecho de Ormuz?
El presidente Trump ha pedido a la OTAN y a China que envíen buques de guerra para garantizar la seguridad del estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas licuado del mundo. Sin embargo, las principales potencias reaccionan con cautela mientras Irán advierte contra cualquier acción que pueda intensificar el conflicto.
Por: RFI con AFP
En una entrevista con el Financial Times, Donald Trump instó a la comunidad internacional a implicarse en la protección del estrecho de Ormuz, un punto clave del comercio energético mundial que actualmente se encuentra, de facto, bajo la influencia de Irán.
El presidente estadounidense reclamó que tanto la OTAN como Pekín envíen buques de guerra a la zona para garantizar la seguridad del tránsito marítimo. «Es perfectamente normal que quienes se benefician de este estrecho contribuyan a garantizar que allí no ocurra nada grave», declaró.
Trump aseguró además que la Marina estadounidense comenzará «muy pronto» a escoltar petroleros que atraviesen el estrecho.
El mandatario también lanzó una advertencia a sus aliados. Sugirió que una negativa de los países de la OTAN a participar en la operación podría tener «consecuencias muy negativas para el futuro de la alianza».
La presión no se limita a Europa. Trump amenazó con posponer su visita oficial a China, prevista entre el 31 de marzo y el 2 de abril, si Pekín no muestra disposición a implicarse. Según el presidente, China importa alrededor del 90% de su petróleo a través del estrecho de Ormuz.
Por ahora, la respuesta internacional ha sido cautelosa. El gobierno chino se limitó a señalar que mantiene «contactos» con Washington sobre la visita presidencial, sin mencionar directamente la cuestión del estrecho.
Japón y Australia, por su parte, han descartado enviar fuerzas navales. El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, afirmó que su país «no contempla» tal despliegue, recordando que la Constitución pacifista de 1947 limita seriamente las operaciones militares en el extranjero.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, añadió que cualquier misión de seguridad marítima en esa zona sería «extremadamente difícil desde el punto de vista jurídico».
En la misma línea, la ministra australiana de Transportes, Catherine King, declaró con rotundidad: «No enviaremos ningún barco al estrecho de Ormuz».
Mientras tanto, Trump aseguró que mantiene conversaciones con Irán sobre una posible salida al conflicto. «No creo que estén completamente listos, pero tampoco están muy lejos», afirmó el domingo por la noche, reiterando que Irán ha quedado «devastado» tras más de dos semanas de bombardeos.
Teherán no ha confirmado la existencia de negociaciones. Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní sí ha advertido a los países que consideren responder a la llamada de Washington que se «abstengan de cualquier acción que pueda conducir a una escalada o a una ampliación del conflicto».
El estrecho de Ormuz sigue siendo una arteria vital del comercio energético mundial. Según la firma de análisis Kpler, más de la mitad de las importaciones chinas de crudo transportado por vía marítima proceden de Oriente Medio y atraviesan este paso estratégico.
Tras semanas de fuertes subidas desde el inicio de la guerra, los precios del petróleo mostraban el lunes señales de estabilización, situándose en torno a los 100 dólares por barril.
