Irán entierra a su líder supremo, cuyo ataúd llegó este viernes al complejo religioso de la Gran Mosalla
Alí Jamenei fue asesinado el 28 de febrero en los ataques israelí-estadounidenses que desencadenaron la guerra contra la República Islámica, y 126 días después de su muerte, su funeral tendrá lugar este fin de semana en Teherán.
Por: Vicenta Linares con Sami Boukhelifa, enviado especial en Teherán
Se inauguran mañana tres días de ceremonias en la capital iraní, seguidos de otros tres en otras ciudades. En Teherán, comienzan el sábado y culminarán el lunes con una concentración gigantesca. «Veinte millones de personas», prometen las autoridades, es decir, casi una cuarta parte de la población del país.
El tributo popular ya ha comenzado y el duelo es omnipresente. Las canciones religiosas resuenan hasta altas horas de la noche. En cada esquina, los retratos del difunto guía: su turbante, su barba, su mirada… Por todas partes también, banderas desafían al enemigo: «¡Exigimos venganza!».
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Ehsan Rahimi, analista iraní y profesor en la Universidad de Alicante, detalla las ceremoniasLeticia Fuentes
Cientos de pequeñas reuniones se celebran en la capital. Hombres y mujeres ondean la bandera iraní, la de los Guardianes Revolucionarios, el pilar militar y político de la República Islámica, pero también las banderas amarilla y verde del Hezbolá libanés, considerado como un aliado.
Un viaje por los altos lugares del chiismo
Después de Teherán, las ceremonias continuarán en Qom, una gran ciudad santa del chiismo. Luego pasarán por Irak, con paradas en Nayaf y Karbala en particular, dos lugares elevados de la espiritualidad chiita. Finalmente, llegarán a Mashhad, en el este del país. Allí será enterrado Alí Jamenei el 9 de julio, en su ciudad natal, cerca del santuario del imán Reza, uno de los lugares más sagrados del chiismo.

Este duelo nacional es también el de las víctimas de los atentados israelí-estadounidenses. Teherán aún conserva las cicatrices de la guerra: algunos escombros, edificios desentrañados y los retratos de niños muertos durante los bombardeos.
Una demostración de fuerza
El funeral también tiene un significado político: un mensaje para Estados Unidos e Israel tras varios meses de guerra. Porque más allá del homenaje, este funeral también debe sellar la transición. El objetivo es demostrar que el régimen sigue en pie a pesar de la desaparición de su hombre fuerte y de los atentados que han golpeado el corazón del poder.
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Ehsan Rahimi, analista iraní y profesor en la Universidad de Alicante, habla del simbolismo del funeralLeticia Fuentes
Sin embargo, queda una incógnita. ¿Hará Mojtaba Jamenei, hijo y sucesor de Alí Jamenei, que se convirtió en líder supremo tras su padre, su primera aparición pública? Las autoridades afirman que él está a cargo de los asuntos del Estado, sin explicar las razones de su ausencia.
El jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, hizo su primera aparición pública desde el inicio de la guerra en la víspera del funeral. Imágenes emitidas por los medios iraníes lo muestran reuniéndose frente al cuerpo del líder supremo, cuyo ataúd llegó desde el complejo religioso de Mosalla.
