Aumento de hemoglobina glicosilada: una alerta silenciosa que puede desencadenar graves complicaciones
Expertos advierten que niveles elevados de HbA1c reflejan descontrol glucémico sostenido y aumentan el riesgo de daño renal, visual, neurológico y cardiovascular
Por la Redacción de SRO, Santo Domingo, 10 de octubre de 2025
La hemoglobina glicosilada (HbA1c) se ha convertido en uno de los indicadores más relevantes para evaluar el control de la glucosa en sangre a mediano plazo. Su aumento sostenido no solo confirma la presencia de diabetes mellitus, sino que también anticipa complicaciones crónicas que pueden comprometer seriamente la calidad de vida del paciente.

Este marcador bioquímico mide el porcentaje de glucosa que se adhiere a la hemoglobina en los glóbulos rojos durante un período aproximado de tres meses. Valores superiores al 6.5% indican un descontrol metabólico que, si no se corrige, puede derivar en daños progresivos a órganos vitales.
Uno de los principales riesgos asociados al aumento de HbA1c es el deterioro vascular. La glucosa elevada daña las paredes de los vasos sanguíneos, lo que puede provocar hipertensión, mala circulación y mayor predisposición a accidentes cerebrovasculares. Además, se incrementa el riesgo de enfermedad arterial periférica, especialmente en extremidades inferiores.
La neuropatía diabética es otra consecuencia frecuente. El exceso de glucosa afecta los nervios periféricos, generando dolor, hormigueo, pérdida de sensibilidad o debilidad muscular. Esta condición puede dificultar la movilidad y aumentar el riesgo de lesiones sin que el paciente las perciba.

En el ámbito visual, la retinopatía diabética representa una amenaza silenciosa. El daño a los vasos sanguíneos de la retina puede provocar visión borrosa, hemorragias o incluso ceguera si no se detecta a tiempo. Los oftalmólogos recomiendan chequeos regulares en pacientes con HbA1c elevada.
Los riñones también sufren las consecuencias. La nefropatía diabética es una de las principales causas de insuficiencia renal crónica en el país. El daño progresivo puede llevar a la necesidad de diálisis o trasplante si no se controla el nivel de glucosa en sangre.
Además, el sistema inmunológico se debilita, lo que facilita infecciones recurrentes en la piel, vías urinarias y otras zonas del cuerpo. Las heridas tardan más en sanar, aumentando el riesgo de úlceras y amputaciones en casos avanzados.
Los especialistas insisten en que el control de la HbA1c debe ser una prioridad en la atención primaria. La educación del paciente, el monitoreo constante y el acceso a tratamientos adecuados son claves para evitar complicaciones. La meta ideal es mantener los niveles por debajo del 6.5%, aunque cada caso debe ser evaluado individualmente.
Desde Samantha Radio Online hacemos un llamado a las autoridades de salud para reforzar las campañas de prevención, detección temprana y acceso a medicamentos. La diabetes no solo es una enfermedad crónica, sino también una causa de pobreza, exclusión y deterioro social si no se aborda con seriedad.
