{"id":2306,"date":"2024-03-07T16:35:23","date_gmt":"2024-03-07T15:35:23","guid":{"rendered":"https:\/\/samantharadionline.com\/?p=2306"},"modified":"2024-03-07T16:35:25","modified_gmt":"2024-03-07T15:35:25","slug":"en-este-atardecer-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/2024\/03\/07\/en-este-atardecer-de-la-vida\/","title":{"rendered":"En este atardecer de la vida"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"80\" height=\"80\" src=\"https:\/\/samantharadionline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/image-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2307\" style=\"width:72px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>RICARDO NIEVES<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LIBRE-MENTE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el canto tercero de su obra monumental, La Divina Comedia, Dante (acompa\u00f1ado de Virgilio) bajo el dintel incandescente de la puerta infernal, contempla la inscripci\u00f3n acusadora, clavada como sentencia apod\u00edctica y brutal: \u201c\u00a1Oh vosotros los que entr\u00e1is, abandonad toda esperanza! \u2026\u201d Seis siglos despu\u00e9s, la prosa penetrante y hermosa de Albert Camus, a manera de par\u00e1frasis, dej\u00f3 gotear en El Mito de S\u00edsifo que \u201cel castigo m\u00e1s terrible es el trabajo in\u00fatil y sin esperanza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos genios examinaron la finitud y el misterio de la existencia. Camus, sol\u00edcito indagador, elabora la intermitencia de cada pregunta con franqueza profunda, sentido cr\u00edtico y severa honestidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Escoge a S\u00edsifo, atribulado personaje de la mitolog\u00eda griega, astuto y audaz, quien, con ardides y trampas ret\u00f3ricas pudo enga\u00f1ar dos veces a la muerte (T\u00e1natos). Pero una vez descubierto y sentenciado por los dioses del Olimpo, fue llevado al inframundo donde recibir\u00eda el peor de los castigos, convirtiendo su vida en una eterna y penitente jornada. En el valle l\u00fagubre y desolado, sin remedio, vivir\u00eda ciego, conminado a levantar y empujar una pesada roca que llevar\u00eda monta\u00f1a arriba y que, antes de alcanzar la cima, volv\u00eda a precipitarse imparablemente al suelo. Reanudar\u00eda una y otra vez su acometida fastidiosa, hasta el cansancio. Sumido en aquel infortunio, exhausto y jadeante, la eternidad se desplegaba ante \u00e9l que apenas sospechaba la oscuridad de la noche y los l\u00edmites inexactos del valle proverbial. El constante ascenso y descenso, seguido por el destino inexorable de la ca\u00edda, le ocasionaba castigo f\u00edsico y cansancio espiritual en el ciclo perpetuo de esperanza y desesperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fino explorador de la condici\u00f3n humana, Camus encuentra en S\u00edsifo la personificaci\u00f3n del ostracismo propio, el exilio interior del ser humano que, asediado por la b\u00fasqueda de un significado del mundo, de la vida y de la historia, claudica irremisiblemente debido a la fatiga que provoca la redundancia mon\u00f3tona, la rutina insalvable. Donde todo objetivo y sustento ideal, inteligible o totalitario de fe, ha ca\u00eddo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de cualquier determinismo y certeza metaf\u00edsica, queda a expensas de la espera incierta y el abismo inabarcable. Su mundo, carente de prop\u00f3sitos y significados preestablecidos, se revela con sentimiento de absurdidad: \u201cel absurdo surge de la constataci\u00f3n que representa el llamamiento desesperado del ser humano y el silencio irremediable como respuesta irracional del mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien somos seres racionales y pensantes, flotamos entre im\u00e1genes y azares de un mundo paradojal, en el paisaje remoto de nuestro destino personal y en la vast\u00edsima desolaci\u00f3n del espejo universal. Imperturbable, el desespero es la inequ\u00edvoca sensaci\u00f3n de lo absurdo. Sea cual sea la visi\u00f3n (filos\u00f3fica, religiosa o trascendente) del mundo, no obliga al universo con nosotros; no somos relevantes delante del significado de su ciego acaecer y desmesurada indiferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mundo de S\u00edsifo, lo absurdo no libera, ata. Cada subida y bajada de la piedra obstinada da equivalencia a la invariabilidad de sus actos repetitivos, groseros e intratables. Aunque S\u00edsifo tiene, en medio del agobiante traj\u00edn, un peque\u00f1\u00edsimo instante de sosiego, ligeramente dulce y liberador, desde la hora en que, abrumado por la ca\u00edda, levanta y vuelve a emprender, la faena devendr\u00e1 interminable. Tal vez sue\u00f1e, y hasta disfrute, ese m\u00edsero reposo del espacio cerrado de su destino circular y empecinado. Nuestra necesidad de significado cae rota ante la marcha indiferente del mundo. Aqu\u00ed, el absurdo no es aut\u00f3nomo en s\u00ed, sino que se presenta en medio del abismo que nos separa de \u00e9l. Porque \u201cbuscar lo que es verdad no es buscar lo que se desea\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfsopesar la posibilidad del suicidio? Ni mucho menos. Para Camus el suicidio no es opci\u00f3n; ser\u00eda rendirse por el absurdo que, en cualquier caso, anular\u00eda toda rebeli\u00f3n frente a lo injusto y cerrar\u00eda la \u00fanica puerta legitimante de reconocimiento a la dignidad. Nuestra tragedia ordena cambiar la esperanza por la sapiencia y disfrutar los bienes de la vida, pues, por sus pasiones como por su tormento, S\u00edsifo es el h\u00e9roe absurdo de cada biograf\u00eda arrojada a levantar la roca en la monta\u00f1a insuperable y rencorosa de la existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY la religi\u00f3n? Ha considerado est\u00e9ril el debate, en vista de que dispone y clausura las interrogantes con una posici\u00f3n de suyo inexpugnable: Dios est\u00e1 a cargo de todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Camus defiende la libertad, la justicia y la justa rebeli\u00f3n. Rechaza el dogmatismo tanto del cristianismo como del marxismo, y aunque no aceptaba para s\u00ed mismo al primero (refuta la instituci\u00f3n eclesial como juicio moral), le reconoce un intento v\u00e1lido por significar al mundo. Convencido de que \u201cel hombre no puede vivir sin valores, porque el hecho de vivir afirma el valor de que la vida vale la pena de ser vivida o puede hacerse digna de ser vivida.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Irvin Yalom, psicoterapeuta de Standford, existencialista, entiende tambi\u00e9n lo aconsejable que es abandonar la pregunta por el sentido de la vida, pues, la falta de significado es parte de la condici\u00f3n humana, y estamos mejor no enfrent\u00e1ndola: la ausencia perpleja de significado es consustancial a la existencia misma. De hecho, para Yalom, \u201ccada persona debe elegir cuanta verdad puede aceptar\u201d. \u201cLa angustia por la muerte es la madre de todas las religiones que, de uno u otro modo, intentan atemperar la angustia de nuestra finitud.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En S\u00edsifo, la nada implica ser dichoso. Pese a lo sofocante de su ominosa carga y el regreso perenne de la pesadez, al pie de la monta\u00f1a, puede juzgar que incluso algo est\u00e1 bien&#8230;Un destino imaginado por \u00e9l, bajo la mirada de su memoria y, en poco tiempo, sellado por su muerte, mientras la roca sigue rodando\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>A paso lento pero firme, emprendo la marcha silenciosa de la vejez. Indemnizado, m\u00e1s por la experiencia que por la sabidur\u00eda de mi creciente longevidad. Entre alegr\u00edas y presagios, admitir\u00e9 que no hay mejor momento para replantearme la pregunta por la vida y el sentido existencial. Ahora con humilde sensatez, labrada prudencia y desenfadada serenidad. Como un n\u00e1ufrago sobreviviente, todav\u00eda desafiado, en medio del oc\u00e9ano de la filosof\u00eda y la literatura. En este atardecer de la existencia, pienso y me atengo a las palabras Camus, en raz\u00f3n de que, no obstante, la roca, la monta\u00f1a y la ca\u00edda, la vida siempre puede hacerse digna de ser vivida&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RICARDO NIEVES LIBRE-MENTE En el canto tercero de su obra monumental, La Divina Comedia, Dante<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2308,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-2306","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2306","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2306"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2306\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2309,"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2306\/revisions\/2309"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2308"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2306"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2306"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/samantharadionline.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2306"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}