La historia de Pablo Escobar contada desde el punto de vista de su hijo
La serie de Disney+ ofrece una perspectiva distinta del narcotráfico al centrarse en la infancia de Juan Pablo Escobar y el impacto de crecer bajo la sombra de uno de los criminales más temidos

Estefany Collado, Santo Domingo
Dentro del amplio universo de producciones sobre narcotráfico, “Killer Nannies”, disponible en Disney+, apuesta por un enfoque poco habitual: narrar la historia desde la mirada de un niño.
La serie se adentra en la vida de Juan Pablo Escobar, hoy conocido como Sebastián Marroquín, para reconstruir, desde su memoria, lo que significó crecer siendo hijo de Pablo Escobar, una figura que para el mundo representaba el terror, pero que en su entorno familiar tenía otro rostro.
La serie, compuesta por ocho episodios, es narrada por el propio Juan Pablo, quien expone su perspectiva a través de dos etapas clave en su vida: desde finales de la década de 1980, cuando tenía apenas siete años, hasta principios de los años 90, ya en plena adolescencia.
La trama intenta humanizar la figura paterna sin perder de vista los hechos, mostrando al Escobar padre amoroso y cercano que recuerda su hijo, en contraste con la realidad que en ese momento desconocía.
A diferencia de otras producciones que han romantizado o dramatizado el poder del narcotráfico, esta propuesta se sostiene en la perspectiva íntima de un menor de edad que vivió en medio de la violencia sin comprender completamente su dimensión.
La narrativa muestra cómo la figura paterna, idealizada en la infancia, comienza a transformarse a medida que la realidad se impone, generando una tensión constante entre el afecto familiar y el peso de los crímenes que definieron una época en Colombia.

La serie también aborda el rol de quienes rodeaban ese núcleo familiar, incluyendo figuras aparentemente secundarias como “las niñeras” un grupo de hombres y, una mujer, que terminan siendo piezas clave dentro de ese entorno.
Más que cuidadores, ellos se convierten en testigos silenciosos de una vida marcada por el miedo, el desplazamiento y la incertidumbre, protegiéndolo mientras, de forma indirecta, lo exponían a una realidad atravesada por códigos de violencia, drogas y sexo que formaban parte de su entorno.
Más que una historia sobre Pablo Escobar, la producción se posiciona como un ejercicio de memoria desde la infancia.
Al colocar en primer plano la voz de su hijo, la serie invita a repensar estas narrativas desde un lugar más humano y vulnerable, donde el crimen deja de ser solo un titular y se convierte en una experiencia que atraviesa, inevitablemente, a toda una familia.
