La estrategia energética china ante la crisis del petróleo
Muchos países asiáticos dependen de las importaciones de petróleo. Con la amenaza de perturbaciones en el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte esencial del petróleo mundial, el riesgo es considerable. Pero para China, primer importador mundial de crudo, esta crisis también supone una prueba estratégica: la de su capacidad para soportar una crisis energética en un contexto geopolítico cada vez más inestable.
Por: RFI
Con Clea Broadhurst, corresponsal en Pekín
La crisis en torno a Irán supone una prueba a gran escala para la estrategia energética china. Desde hace tiempo, Pekín teme que un conflicto en Oriente Medio perturbe su suministro de petróleo, esencial para su economía. Para limitar este riesgo, China ha construido progresivamente una auténtica “armadura energética”.
Su primera línea de defensa consiste en unas reservas estratégicas masivas. El país dispondría de más de mil millones de barriles almacenados: suficiente para cubrir varios meses de importaciones en caso de crisis.
Segundo pilar: la diversificación de proveedores. Pekín depende cada vez más de Rusia para su petróleo y gas, al tiempo que sigue importando desde Oriente Medio.
China quiere reducir su dependencia del petróleo
Pero la estrategia va más allá. China también busca reducir su dependencia del petróleo mediante la electrificación de su economía. Los vehículos eléctricos, que ahora dominan ampliamente su mercado automovilístico, están sustituyendo gradualmente a los automóviles de gasolina.
Así que, aunque China sigue siendo muy dependiente del petróleo importado, hoy en día está mejor preparada que muchas otras economías asiáticas para hacer frente a una crisis energética prolongada. Y la guerra en Irán podría reforzar aún más esta estrategia de autonomía energética.
