Un San Valentín digital…

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ENTRE TÚ Y YO

Por: José Joaquín Joga E.

Entre tú y yo, este 14 de febrero muchos no regalarán cartas. Regalarán publicaciones.

Antes, el Día de San Valentín tenía perfume, tinta y flores. Hoy tiene sonido de notificación. Un “te amo” llega por WhatsApp. Un corazón rojo aparece en una historia. Y una relación puede hacerse pública con una simple etiqueta.

El cambio no es tecnológico. Es emocional.

Ana conoció a Carlos reaccionando a una publicación. Empezaron con mensajes ocasionales, siguieron los “buenos días” diarios y luego las videollamadas nocturnas. Se enamoraron durante meses sin compartir un café. Cuando finalmente se encontraron, ya se conocían profundamente. Eso también es real.

Pero también lo es lo contrario.

María terminó su relación no por una traición comprobada, sino por una señal digital: dejaron de aparecer fotos juntos. Seguían siendo pareja, pero el silencio en redes se convirtió en distancia.

Pedro revisa la “última conexión” antes de dormir. Si aparece activa a la 1:30 a. m. y no respondió su mensaje, la mente completa la historia. El doble check azul se transformó en termómetro afectivo.

Antes los celos eran por llamadas.

Hoy son por “likes”.

Y está el fenómeno más frío de esta era: el ghosting, desaparecer sin explicación. Conversaciones intensas durante semanas. Promesas digitales. Y un día, silencio absoluto. La inmediatez facilita el encuentro… pero también la salida.

Sin embargo, no todo es fragilidad.

Un grupo de excompañeros del colegio —como tantos otros de la universidad o antiguos trabajos— mantiene un chat activo desde hace años. Algunos viven fuera del país, otros en la misma ciudad, pero la conversación revive con un cumpleaños, una noticia inesperada o una dificultad compartida. Cuando uno enfermó, todos lo supieron en minutos. Cuando otro alcanzó una meta importante, la celebraron juntos, aunque estuvieran lejos.

Eso antes no era posible.

Hay padres que leen cuentos por videollamada. Amistades que no se abrazan en meses, pero se sostienen con mensajes constantes. Parejas que resisten la distancia gracias a una pantalla.

La tecnología no eliminó el afecto. Lo hizo más inmediato y visible.

El riesgo aparece cuando confundimos visibilidad con profundidad. Cuando creemos que una relación vale más si se publica más. Cuando dejamos que un algoritmo influya en lo que sentimos.

Este 14 de febrero veremos fotos, flores, cenas, cajas de chocolate y peluches. Y está bien. Celebrar nunca ha sido el problema.

El problema es olvidar que lo esencial no necesita audiencia.

Hoy quiero decirle algo a un amigo… o a una amiga. A esa persona que está presente sin necesidad de exhibición. A quien escucha sin juzgar. A quien celebra y permanece cuando llegan las dificultades.

En tiempos donde todo parece inmediato y reemplazable, una amistad que perdura es una forma silenciosa de amor.

Las formas cambian. La esencia no.

Cuando la pantalla se apaga, lo único que queda es lo que fuimos capaces de construir con coherencia, respeto y carácter. Ninguna tecnología puede sostener lo que el carácter no respalda.

Entre tú y yo, este 14 de febrero tal vez muchos regalen publicaciones.

Pero el amor verdadero no necesita escenario.

Necesita presencia.

Porque lo que no se vive de verdad,

no lo salva ninguna publicación.

Feliz Día del Amor y la Amistad.

samantharadio

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