Trump actúa como salvador de EE.UU.

Trump actúa como salvador de EE.UU.
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PUNTO DE MIRA

Por: Alfredo Freites

La actuación de Donald Trump pone un marco nuevo en las relaciones internacionales porque encarna el mesías de la geopolítica desde el balcón norteamericano y para tales empeños el empresario sacó del archivo de política exterior el gran garrote y la doctrina Monroe con manifiesta voluntad de ensancharlas bajo el concepto de un mundo solo para los norteamericanos.

El filósofo alemán Hegel, autor de la tesis “Dialéctica del Amo y el Esclavo” plantea, que en el inicio de la historia humana hubo el enfrentamiento de dos portadores de deseos y el que tenía miedo a la muerte cedió su espacio y pasó a ocupar la posición de esclavo. Así las cosas, Trump encarna la posición de amo del mundo, dispuesto a emplear los recursos militares y económicos que tiene su país a fines de ensanchar su hegemonía.

Si algo hay que reconocerle a Trump es que no oculta su decisión de apoderarse de las riquezas que tienen otros países, por las buenas o por las malas. Ahora más que nunca expone que EE.UU. no tiene aliados, solo intereses.

En los últimos meses Trump avanza en todas direcciones dentro de un renovado imperialismo expansionista y enseña sus molleros militares mostrándose como un hegemón dispuesto a castigar a todo el que se oponga.

Entre los analistas de la geopolítica se comenta que estas acciones son propias de un poder que se desguaza porque no puede impedir el progresivo deterioro, marcado por confrontaciones políticas internas y debilidad industrial, con el quiebre de importantes empresas. Ya las marcas norteamericanas, que eran las principales del mercado de consumo, han desaparecido o han sido adquiridas por los chinos.

Los países competidores hacen negocios eludiendo el dólar mientras incrementa la compra del oro destinado a reservas y fortalecimiento de sus monedas. Esto ha disparado la cotización del metal y se vislumbran más alzas en los próximos meses.

Es cierto que Norteamérica no luce con la fortaleza de postguerra, pero quiere proclamar que el mundo no ha cambiado. Se habla de que hay un cambio en la correlación de fuerzas, pero Trump aparenta que juega a tener a Rusia como aliado mientras China guarda silencio ante las declaraciones del empresario y político.

Trump busca dejar una huella profunda en la historia de norteamericana empujando su pie hasta donde duele sin temor a los rencores que levanta la prepotencia. Quizá tiene la certeza de su permanencia en el poder hasta la eternidad y que le pondrán su nombre al Golfo de México y al Arco de Triunfo que construye en Washington o cuando menos a la pista de baile en la Casa Blanca.

Al mandatario le quedan unos años en el poder y se podrá afirmar que el mundo político no será el mismo cuando la historia lo jubile y se le haga justicia a su legado.

En abril Trump visitará China según la autoinvitación propia que se hizo al abandonar la reunión en Seúl en la que también estuvo el presidente Xi Jinping. Se espera que de ese encuentro salgan nuevos acuerdos y tratados sobre comercio recíproco y la formulación de regulaciones sobre la fabricación de las armas nucleares.

Es notorio observar la diferencia del trato de China y Estados Unidos y entre Rusia y Norteamérica. En su manejo los asiáticos son más sobrios por eso se cree que este encuentro tendrá más profundidad.

samantharadio

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