Cumbre China-EE.UU.: Xi Jinping advierte a Trump de un riesgo de «conflicto» sobre Taiwán
Los dirigentes chino y estadounidense, que compartirán este viernes el té, finalizaron la víspera sus conversaciones en Pekín. Xi Jinping advirtió a su homólogo que China y Estados Unidos podrían entrar en «conflicto» si Washington gestionaba mal la cuestión de Taiwán. Los dirigentes también evocaron temas comerciales, Oriente Medio, la guerra en Ucrania y la situación en la península coreana.
Por: Nerea Hernández (Pekín)
Los presidentes de China y Estados Unidos sostuvieron el jueves un nuevo encuentro oficial. La reunión entre Xi Jinping y Donald Trump tuvo lugar en el Gran Palacio del Pueblo, en la emblemática Plaza de Tiananmén. Xi recibió a Trump con un fastuoso desfile de bienvenida frente al Gran Palacio del Pueblo. Más de 10.000 soldados en formación, con los habituales honores protocolarios de las recepciones de máximo nivel: una salva de 21 cañonazos, la banda militar interpretando los himnos de ambos países y la admiración no solo de Trump, sino también de la amplia comitiva de empresarios y CEOs de grandes empresas, que se esmeran en grabarlo todo con sus teléfonos. El presidente chino desplegó además la alfombra roja a su llegada al monumental Palacio del Pueblo, junto a la inmensa plaza de Tiananmen engalanada con los colores chino y estadounidense.
Tanto Trump como Xi comenzaron su reunión con buenas palabras. El presidente estadounidense incluso ha resaltado que Xi es un gran líder y que ambos tendrán un futuro fantástico juntos. «Las relaciones entre China y Estados Unidos van a ser mejores que nunca», dijo. «Vamos a tener juntos un futuro fabuloso», añadió. «Tengo un gran respeto por China, por el trabajo que han hecho. Usted es un gran dirigente, lo digo a todo el mundo».
La advertencia de Xi Jinping sobre Taiwán
Sin embargo, el presidente chino marcó rápidamente el eje central de la relación, que definió como su principal denominador común: la estabilidad en el estrecho de Taiwán. En este sentido, Xi hacía referencia a las recientes decisiones del Gobierno de Trump de autorizar nuevas ventas de armas a la isla, en el marco de una política que Estados Unidos mantiene desde hace décadas pese a no reconocer diplomáticamente a Taiwán. El presidente chino advirtió a su homólogo estadounidense de que China y Estados Unidos podrían entrar en «conflicto» si Washington gestionaba mal esta cuestión, un término que no significa necesariamente un enfrentamiento militar, sino también una fuerte oposición o una confrontación diplomática y política.
Para China, Taiwán es un asunto interno que no admite intervención de terceros. China considera a Taiwán como una de sus provincias, que aún no ha logrado «unificar» con el resto de su territorio desde el final de la guerra civil china en 1949. Defiende una toma de control pacífica, pero no excluye el recurso a la fuerza. En caso de que Estados Unidos no respete este principio, podrían producirse choques e incluso conflictos, advirtió Xi, quien subrayó que la «independencia de Taiwán es incompatible con la paz».
Por su parte, Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas con Pekín, pero no con Taipéi. No obstante, es el principal proveedor de armas de la isla, lo que molesta a las autoridades chinas, que lo ven como una vulneración de la soberanía nacional. China pide regularmente a Estados Unidos que no apoye militar y diplomáticamente a las autoridades taiwanesas, surgidas de un partido con una línea tradicionalmente independentista. Pekín ha intensificado sus maniobras militares alrededor de Taiwán desde 2016 y la llegada a la presidencia de la isla de Tsai Ing-wen, y después de su sucesor Lai Ching-te en 2024, ambos categóricamente opuestos a las reivindicaciones chinas.
China seguirá «abriéndose cada vez más»
Además, se han abordado preocupaciones comunes como las tensiones en el estrecho de Ormuz, así como una batería de temas comerciales y económicos tratados en reuniones más amplias con líderes empresariales estadounidenses. En el plano económico, Xi Jinping prometió a estos empresarios que la puerta de su país al mundo «seguirá abriéndose cada vez más». «Las empresas estadounidenses están profundamente implicadas en la reforma y apertura de China, y ambas partes obtienen beneficios», indicó.
Para distender las conversaciones políticas, Xi y Trump visitaron al mediodía el emblemático Templo del Cielo en Pekín, donde realizaron un recorrido por este complejo, con más de 600 años de antigüedad y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Durante este encuentro, cada imagen parecía pensada para enviar un mensaje político. Bajo las dinastías imperiales, los emperadores chinos acudían allí a rezar por buenas cosechas y a afirmar su legitimidad para gobernar. Para los analistas, la elección de este lugar no era casual: Pekín quería mostrar una China antigua, estable y poderosa, capaz de recibir a Estados Unidos de igual a igual, incluso en posición de fuerza.
Desde la última visita de Donald Trump en 2017, la relación de fuerzas ha cambiado. A pesar de la desaceleración económica china, Pekín estima haber resistido la guerra comercial estadounidense y disponer hoy de varias palancas: las tierras raras, el mercado chino o la influencia diplomática en algunos asuntos internacionales.
