La DEA, “buscando visa para un sueño”

La DEA, “buscando visa para un sueño”
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Null, Tribuna del Atlántico

Por: Edgar Lantigua

Visa para un sueño, es uno de esos temas que el gran artista dominicano, Juan Luis Guerra, popularizó temprano en su brillante carrera, allá por el 1989.

“Eran las cinco ‘e la mañana

Un seminarista, un obrero

Con mil papeles de solvencia

Que no le dan pa’ser sinceros”. Dice el estribillo inicial de tema que describe, un proceso que a muchos representa su esperanza de alcanzar el sueño americano y que, para no pocos es fuente de gran frustración al no obtener la ansiada visa.

El anuncio de la embajadora Leah Campos del cierre de la oficina de la Drug Enforcement Administration, DEA, el pasado 12 de febrero, con la rotunda afirmación de que: “La corrupción no tiene espacio en el Gobierno de los Estados Unidos ni en ningún otro”. Se prendieron las alarmas. No Era para menos, la corrupción permeando nada más y nada menos que la agencia antidrogas de los Estados Unidos, un país que ha reforzado en los últimos tiempos, su combate a ese flagelo.

La reacción del Gobierno dominicano, no se hizo esperar, hablando el comunicado de corrupción, siendo un tema que ha salpicado tanto la actual gestión, pese a los esfuerzos por combatirla, se buscaba poner distancia con la denuncia que implicaba el comunicado.

De ahí la presteza con la que el canciller Roberto Álvarez, anunció en las redes su conversación con la embajadora y que esta le había asegurado que se trataba de una investigación interna y que no involucra al gobierno dominicano. Recordando a Orlando Gil, uno diría que, por aquello de que delante del ahorcado no se puede mencionar lazo.

Luego vino un cable de la agencia Associated Press, AP, que parecía poner en contexto el tema, el supervisor de la DEA, Melitón Cordero está detenido y es investigado por la venta de visas.

Se habría documentado al menos una transacción del oficial de origen dominicano, que durante su labor en el país, habría gestionado 119 visas.

Es lógico que, probada una, se indague, cuantas más, de esas 119, han sido resultado del soborno y no relacionadas con casos de interés de la administración antidrogas.

Las reacciones de las personas que suelen tratar los temas relacionados al narcotráfico en las redes sociales, no se ha hecho esperar, que si esto que si aquello, nadie quiere comprar el argumento de que es un simple asunto de visas.

Yo, que no soy experto en el tema, ni tengo esas fuentes internas de información, que mi única formación analítica en la materia, viene de mis lecturas de las obras de Sir Arthur Conan Doyle, de Agatha Christie y de algún que otro Vásquez Montalbán o Georges Simenon, lejos pues de las virtudes analíticas de Sherlock Holmes o de Hércules Poirot, no dejo de hacerme algunas preguntas, intentando ponerme en los zapatos de algunos de esos personajes.

La primera cuestión viene de analizar, el porqué, si de lo que se trata de visas negociadas por la persona a cargo de la oficina, se cierra esta por completo, dando la impresión de un lugar contaminado.

¿Hay más personas implicadas en el hecho?

¿La investigación abarca otros posibles delitos del equipo?

Esto porque el que gestiona una visa por dinero, puede haber recibido dinero por otras acciones, elemental ¿verdad?

Otra de las cuestiones que sale a la luz como resultado de este tema, es la posible implicación de personal dominicano, de las agencias que interactúan con la DEA, léase, DNCD, Policía, Fuerzas Armadas, fiscales, etc., ya que lo usual en estos casos, es que quienes están en contacto con los actores, sabiendo que fulano hace esos favores, pueden servir de puentes.

Y es ahí donde debe estar la investigación del Gobierno dominicano. En la pregunta simple de ¿si los delitos de que se acusa al señor Cordero, involucran o no a personal de las agencias dominicanas vinculadas? Un ejercicio nada ocioso.

La verdad es que la sola denuncia de contaminación de ese organismo, debería obligar a una investigación minuciosa de su contraparte local, “por si las moscas”.

Resulta un indicativo importante el hecho de que, días después de desmantelada la estructura local de la DEA, se produce una incautación récord de 2 toneladas de cocaína en alta mar.

En suma que, para mucha gente, la drástica medida del cierre de las oficinas de la agencia antidrogas, podría tener más implicaciones, que la venta de “visas para un sueño”, un tema que no debería tomarse a la ligera, porque es un asunto de pura lógica, el que cobra por gestionar una visa, podría cobrar o recibir soborno por otras acciones, hacerse de la vista gorda ante fulano o mengano, etc.

Algunas personas han reaccionado sorprendidos con la firmeza de la embajadora Campos ante este tema, no deberían sorprenderse, en su currículum está el haber pertenecido a la Agencia Central de Inteligencia, la famosa, CIA, lo que supone capacidades analíticas excepcionales, entrenamiento intensivo y carácter a toda prueba.

Está claro que su misión en el país no es la de asistir a cócteles ni jugar canasta, aquí no se suele jugar al bridge. La embajadora, Leah Campos, ha venido ha ejercer la representación plena de su país, defender sus intereses, cuidar de los ciudadanos estadounidenses en el país, promover el intercambio comercial, etc.

En el marco de ese rol parece haberse topado, ¿o ya venía advertida? De una DEA, dedicada a ayudar a quienes andan, “buscando visa para un sueño”, y quién sabe que otras cosas, procediendo a cortar de cuajo el órgano dañado.

La embajadora Campos parece tener muy clara su misión, en este país, “colocado en el mismo trayecto del sol”, y ha comenzado, poniendo orden en la casa.

samantharadio

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